Todavía recuerdo cuando llegué al capítulo en el que Daniel encontró el libro que se iba a llevar de aquella biblioteca tan escondida y distinta, o cuando vio a Julián Carax por la ventana de su habitación, porque en ese momento recuerdo que pensé: ¿pero qué es este libro? Después de eso no pude parar de leerlo hasta que lo terminé y quedé con el sentimiento de haber encontrado uno de los mejores libros de mi vida. Creo que lo leí en dos semanas, almorzaba y leía, tomaba café y leía, antes de dormir, leía más, y cuando apareció Fermín, supe que ese libro iba a ser uno de los mejores libros que habría podido encontrar.
Esta semana a todos los amantes de las historias de Carlos Ruiz Zafón nos dieron una muy triste noticia, el creador de una de las mejores sagas de la literatura había fallecido. Yo en lo personal me quedé pensando unos minutos después de escuchar que había fallecido porque no tenía idea de su enfermedad, así que la noticia me llegó directo y sin anestesia. Por eso pensé que como un pequeño homenaje a su trabajo y a los momentos tan increíbles que nos regaló, sería bueno mencionarlo esta semana en el blog, y lo curioso es que para estas semanas que vienen tenía planeado hablar de La Sombra del Viento.
Sin embargo, hoy no quisiera hablar específicamente de sus libros, sino de su manera de contarlas, ¿alguien más supo cuando leyó las primeras líneas que esa historia era muy diferente? Creo que sí, todos lo supimos cuando abrimos el primer capítulo. Y es que llegó un momento en el que pensé, ¿qué género de historia estoy leyendo? Por momentos sentía que estaba apunto de entrar en un mundo de ciencia ficción o fantasía pero de un momento a otro el libro me llevaba a la realidad y a la Barcelona de aquella época, sin nada extraño ni fuera de lo común, y de un momento a otro, hasta podía imaginarme la librería de Daniel y su papá.

La historia de Julián y la de Daniel se entrelazan de una manera tan perfecta, que cuando no damos cuenta ya todo se unió con todo, y al cerrar el libro uno necesita un té de manzanilla para poder bajar las revoluciones emocionales, ja, ja.
Cuando cerramos el primer libro necesitamos tener el segundo ya mismo, y ahí es cuando nos damos cuenta que somos fanáticos de una historia, creo que nunca me había pasado (a ese nivel de intensidad), recomendar tanto un libro, a toda persona que veía se lo recomendaba y le decía que le iba a encantar, y me sentía orgullosa cuando alguien me decía que ya lo había leído, ja, ja, ja.

Barcelona es cautivante, es una ciudad hermosa y viva, que palpita a cada segundo del día, y pensar que en ella esta historia vive y se respira en cada calle, al menos a mí, me hace la vida de todos los personajes más real. Zafón nos lleva por un laberinto de eventos, pero siempre de la mano, nunca nos pierde ni nos suelta, nunca nos deja cabos sueltos porque sabemos que van a unirse en algún momento, no cuenta de más, y no cuenta menos, nos narra lo que debe ser.
Estoy segura que su legado va a seguir por muchos años más, porque además, debemos mencionar la Trilogía de la Niebla, ¡wow!, ¡qué tres historias de infarto! Después de leer esa trilogía supe que el señor Ruiz Zafón era oficialmente uno de mis escritores favoritos. Así que espero honrar a uno de los mejores escritores actuales con esta pequeña y sencilla entrada de blog, pero eso sí, está escrita con el respeto y admiración que se tiene por un genio, porque eso fue, un genio literario.
¿Algún día encontraremos un Cementerio de libros olvidados? No lo sé, pero ya es real en nuestra imaginación, y eso muchas veces es más real que lo que se ve. ¡Adiós señor Zafón! Y muchas gracias por lo que hizo, atreverse a dejar salir la maravilla que su mente tenía escondida.










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