La dicha de tener un grillo en casa
Esta novela se publicó por primera vez el 1 de diciembre de 1895 por Bradbury & Evans. Fue un libro publicado completamente, es decir, no fue publicado por partes en revistas como se acostumbraba. Se divide en capítulos llamados chirps (canto del grillo), de forma similar a los «cuartos» de Las campanas o las «estrofas» de Cuento de Navidad. Es el tercero de los cinco libros navideños de Dickens.
Hablemos de la historia
Una pequeña pero muy cálida familia se ve envuelta en algunas situaciones ajenas como puede pasar. Los personajes principales no son adinerados, sin embargo, su vida familiar es linda y sencilla, y sobre todo, tienen la bendición de tener Un Grillo en el hogar, lo que se consideraba de mucha felicidad.
John Peerybingle es un recadero casado con la bella señora Mary Peerybingle, a quien de cariño le dice «Dot». Tienen un bebé pequeño y la ayuda de una niñera para el bebé llamada Tilly Slowboy, un poco torpe pero con un buen corazón para el pequeño y la familia. Como toda historia esta tiene una especie de villano que como lectores nos hace pensar muchas cosas que al final no son.
La historia tiene un misterio bastante curioso, y aunque es corta está tan bien narrada que nada es apresurado y nada queda sin respuesta. Recomiendo «El Grillo del Hogar» porque de verdad es de esas historias que te hacen sentir un calorcito en el corazón, son sencillas, claras, humanas, hogareñas, y nos hacen valorar la importancia de un hogar alegre.
Además, Dickens, mezcla la realidad con la fantasía de una manera tan increíble que por un momento sentí que aparecía un nuevo relato y, sin embargo, eran las mismas cavilaciones del buen señor Peerybingle, que amando a su esposa no podía pensar mal de ella ni por un solo momento, la verdad es que este personaje es muy honorable.

El Grillo del Hogar
Esta pequeña historia definitivamente no es para quienes necesitan demasiada acción o fantasía en un libro, claro que pueden probar leerla, pero sí es para personas que amen una historia tranquila, sencilla, serena, con sus conflictos como en toda realidad pero no del tamaño de novelas gigantes o llenas de luchas y universos mágicos. «El Grillo del Hogar» funciona muy bien para sentarse un día de lluvia y tomarse un café, frenar de vez en cuando y ver por la ventana agradeciendo la calidez de un momento así.
Por lo general este tipo de historias envuelven el corazón y nos dejan una leve sonrisa dibujada al cerrar el libro. ¡Lo recomiendo grandemente!
Pame.









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