La historia de un muñeco egoísta
Muchos de los cuentos que han llegado a nuestra cultura han sido transformados en cuentos infantiles, quiere decir que muchas de sus características se han ido contando de maneras distintas a las originales. Por ejemplo, algunos dicen que en una de las primeras versiones de la Cenicienta una de las hermanastras se corta el talón para que la zapatilla pueda entrarle en el pie…un poco crudo diría yo. Pero la realidad es que esas fabulas eran moralejas que se utilizaban para enseñar a la gente acerca de no caer en vanidad, la importancia de obedecer a los padres, el peligro de la codicia, entre otras moralejas.
Y lo cierto es que Pinocho siempre ha sido considerado un cuento tierno y lleno de aprendizaje en la vida de un títere bueno, pero ingenuo. Pues bien, el Pinocho original, el creado por Carlo Collodi, no tiene nada de ingenuo, tampoco es un inocente que canta y ama a su papá, para nada, y ahí es donde mientras avanzaba en la lectura, el muñeco se alejaba cada vez más del ideado y propuesto por Disney desde 1940.
Pinocho de Carlo Collodi narra la creación del muñeco muy distinta a la que conocemos, y nos muestra cómo desde que aparece en este mundo Pinocho es egoísta y muy desobediente, algo muy parecido a lo que sí generó Guillermo del Toro en una de las últimas versiones animadas de la historia. No ha terminado de empezar a moverse y el muñeco es berrinchudo y exigente, debo reconocer que cuando empecé a ver a este nuevo Pinocho, me sorprendí, cuánto pueden cambiar las historias. Lo cierto es que Collodi, escritor y periodista italiano publicó esta historia en 1883, y es la más famosa de todas las que hizo. Este autor nació en Italia en 1826 y murió en su país natal en 1890. La mente del señor Collodi creó un cuento oscuro, crudo, cruel, pero muy acorde a ciertas realidades sociales.

«Qué buenas personas, pensó Pinocho para sus adentros, y allí mismo se olvidó de su padre, de la casaca nueva, de la cartilla y de todos los buenos propósitos, y dijo a la zorra y al gato: – Vamos entonces. Voy con vosotros.»
Carlo Collodi
Fue uno de los diez hijos del cocinero Domenico Lorenzini y de María Angela Carolina Orzali, empleada doméstica que trabajó en el servicio del Marqués Ginori, junto con su marido. Pudo estudiar gracias a la ayuda de la familia Ginori. Desde 1837 hasta 1842 permaneció en el seminario en Colle di Val d’Elsa. Entre 1842 y 1844, cursó estudios de Retórica y Filosofía en Florencia, en una escuela religiosa de los Escolapios. Durante 1875 se inició en la literatura infantil con la publicación de Racconti delle fate, traducciones de los cuentos de hadas franceses de Charles Perrault, Madame Leprince de Beaumont y Madame d’Aulnoy. En 1877 inició las series de cuentos educativos sobre Gianettino (Juanito), el último apareció en 1890.
Pinocho, apareció en julio de 1881 en el semanario para niños Giornale per i Bambini, con el título de Storia di un Burattino (‘Historia de un muñeco’). En 1883 se editaron Las aventuras de Pinocho.
(Texto extraído de internet)
Otros personajes
El hada azul, el grillo, el gato y la zorra, el titiritero, todos ellos son parte del relato, sin embargo, son totalmente distintos en todo sentido, no les cuento más para no hacer spoiler, pero sin duda Collodi logró una obra de arte de la literatura, y en el texto abiertamente le habla a los niños, es decir, con toda claridad aquella versión original es para niños, una versión que les enseñaba a no desobedecer y a no perder el tiempo sin tener ningún oficio que les hiciera bien a ellos mismos.
Los burros, sí, los burros de la historia de Disney son parte de ésta, solo que los desenlaces son un poco más complejos y tristes. Además de los que uno espera ver, aparecen nuevos personajes que le dan al relato un enriquecimiento precioso, son fantasiosos, oscuros y con personalidades muy variadas y marcadas. Al leer la historia te vas dando cuenta cómo siguen entrelazando sus acciones y, al final están todos dentro del cuento porque deben estar, no hay nada al azar acá, como pasa con un buen escritor.
¿Recomendado?
Si te gusta un buen cuento oscuro, sí, si los cuentos de fantasía no te gustan, también lo recomiendo, siempre recomiendo leer fantasía, siempre. No creo que podamos hacer mucho en la vida cotidiana si no tenemos una pisca de imaginación, y los cuentos como este nos brindan la posibilidad de salirnos un poco de lo que es convencional, por lo tanto, abrimos nuestra visión a nuevas maneras de ver la vida.
Pinocho es una obra clásica de la literatura, llevada al cine, televisión y teatro, cautivando a millones de personas con la sola idea de un viejo tallador de madera que se convierte en padre un día frío de invierno sin quererlo y sin pensarlo.
Pame.









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