Los cuentos
Una de las razones por las que los cuentos infantiles gustan tanto, al menos a mí, es el hecho de que reflejan mucho de la cultura de los distintos pueblos en los que han aparecido. Por ejemplo, es cierto que el señor Andersen nos dejó una idea de las sirenas muy distinta a la que los marineros contaban en sus leyendas, pero ese es el poder de las palabas. Me encanta la tradición oral, muchas veces es minimizada, pero, en realidad, tiene muchísimo peso en la historia.
Cuando hablamos de cuentos infantiles, sin duda alguna, nos viene a la mente el trabajo de los hermanos Grimm, estos dos hermanos alemanes, Jacob y Wilhelm Grimm eran eruditos, filólogos, mitólogos, conocían perfectamente las culturas que investigaban, conocían la lexicografía y gracias a todo su trabajo, pudieron recopilar cuentos que se encontraban en la tradición oral de los pueblos, de hecho, su fama ha trascendido sobre todo por su trabajo en estos cuentos.

El trabajo de los hermanos Grimm ha sobrevivido a lo largo de siglos. A ellos se les atribuyen cuentos como: El Príncipe Rana, Hansel y Grethel, Rapunzel, La Bella Durmiente, Blancanieves, y desde luego La Cenicienta.
Fotografía: DW
¿La Cenicienta en Egipto?
Parece muy extraño, pero se tienen registros de esta historia en Egipto. Increíble cómo la palabra viaja a través de miles de kilómetros a través de la relación que las culturas tienen entre sí. No sé cómo esta historia llegó a los hermanos Grimm, pero llegó, y según la historia que se ha encontrado en Egipto la cuestión va así:
Una mujer griega es llevada a Egipto como esclava, ella es Ródope. Como su color de piel era blanco, las demás esclavas se burlaban de ella porque sus mejillas se ponían rojas por el calor del desierto. Sus compañeras no se conformaban solo con burlarse de ella, sino que, le dejaban las tareas más desagradables por hacer; ella entonces se hizo amiga de los animales que estaban cerca, a ellos les contaba sus penas y calamidades.
Cierto día uno de los dioses de Egipto llamado Horus quien se mostraba en forma de halcón, le roba una de sus sandalias, esto la entristece porque es el único par que tenía. Horus le deja caer la sandalia al faraón que en ese momento se encontraba en su rol de juzgar quejas del pueblo. La sandalia le trae tal curiosidad que empieza a buscar a la persona que es dueña de ella, al final de la búsqueda llega al palacio donde estaba Ródope y, aunque las demás mujeres la quieren esconder el faraón la ve, se enamora de ella al instante y se da cuenta que es la dueña de la sandalia. Se casan y ahí termina la historia. Esto se llama resumir 🙂
Como ves, no dista para nada de la situación de nuestra conocida Cenicienta, aunque la misma Cenicienta de occidente ha variado muchísimo; algunas versiones decían que una de las hermanastras se corta parte del talón para que le entre la zapatilla…así eran estos cuentos. Pero luego, Disney, como ya hemos dicho antes, se convirtió en uno de los grandes responsables de que estos cuentos estén muy llenos de mensajes más apropiados para niños y niñas, aunque el origen sea un poco distinto.
¿Una historia comprobada?
«La vida de la Ródope histórica apenas permanece en algunas referencias en las obras de Safo (620 a.C – 580 a.C) y del geógrafo Estrabón (64 a.C – 24 d.C), sin embargo sí ha permanecido íntegra hasta nuestros días la leyenda de la que es protagonista y que la sitúa como reina de Egipto
Otras versiones, quizá algo más cercanas a la realidad, dicen que Ródope era en realidad una de las cortesanas más famosas del reino. Mientras se bañaba, perdió su sandalia, que acabó también en manos del faraón. Cuando se enteró de que éste buscaba a la propietaria de su sandalia perdida, se presentó ella misma en el palacio con un pie descalzo. El descaro de la cortesana impresionó al monarca, que la convirtió en su amante.» (Fuente, Ab Aeterno, 2015)
Ese es el juego de la historia de los cuentos,
muchas veces quedaremos con el misterio que los rodea.










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