Esta puede ser la escena: estás en casa después de un largo día de trabajo, pensando en el libro que escogiste de tu colección para empezar a leerlo, o llegó el esperado fin de semana que habías apartado para leer todo el día, pero, ¡oh tristeza! no te concentras en la lectura por más que lo intentes.
¿Te ha pasado? A mí sí, muchísimas veces, y es muy tedioso, pero, ¿qué es lo que sucede? ¿qué hace que no podamos leer?
Un bloqueo, yo le llamo así, no sé si estás de acuerdo conmigo, pero creo que se genera una especie de bloqueo que hace que no podamos disfrutar de aquello que tanto nos gusta como leer. Muchas veces puede ser el libro más interesante que has tenido en tus manos, pero lo cierto es que nada hace que tu mente logre dejarse llevar por la historia. Esto pasa, y pasa mucho, y creo que se debe a que podemos estar en medio de una carrera constante de responsabilidades, horarios que cumplir, compromisos, y todo lo que se tiene que hacer durante la semana, generando entonces un bloqueo que no nos deja incertar más información.
Te hablo desde mi experiencia claro, pero desde ella te quiero compartir algunas ideas que he aprendido para poder disfrutar de la lectura siempre que tomo un libro.

Venciendo el bloqueo
Creo que lo más relevante en cualquier blog, es hablar desde la experiencia, y desde ahí quiero compartirte estas ideas que he ido aprendiendo mientras leo, porque sí, podemos aprender a leer, al punto de tomarlo como una disciplina de vida que nos lleva a ampliar la visión de nuestros entornos y, aún más, nos amplía la consciencia.
1. No es una carrera
Puede sonar contradictorio de mi parte hablar de no tener por qué leer tanta cantidad de libros como algunas personas dicen. A pesar de tener este espacio y redes sociales que hablan acerca de leer libros, no es una carrera. En redes sociales podemos ver retos de lectura, cantidad de libros leídos en el 2024, retos para el 2025, cuántas sagas o trilogías hemos leído en un mes, es decir, se puede convertir todo en una carrera en la que, de manera personal, trato de no participar. Leo los libros que quiero leer, eso.
Entiendo desde luego que a muchas personas sí les gusta leer muy rápido y acumular números en la lista de libros leídos al año, sin embargo, esa no es una regla general, no debemos leer para aumentar listas, debemos leer porque amamos leer, porque nos llena la vida de muchas historias a la vez. Entonces, tener que empezar a leer un libro porque de lo contrario no cumples con un reto, no debería ser la regla para empezar una nueva historia, desde luego todo esto te lo doy como un consejo, ya que siempre he pensado que la literatura se tiene que saborear como se saborea un buen café, cerrando los ojos, y dejando que el café haga su magia, nunca fuerces a un libro.
2. No siempre se tiene que leer
Sí, no siempre se tiene que leer.
Es así, tal cual, no siempre nuestro cerebro está listo para calmarse y leer un libro, y es ahí donde debemos prestar atención y conocernos, saber cuándo sí y cuándo no. La vida ya de todos modos se complica, la rapidez de las cosas, tareas por hacer, metas que alcanzar, y es justamente es para salir de todo eso y liberar la mente, que nos gusta leer, si esa no es la idea con la que nos vamos a sentar con un libro en la mano, quizá nuestro momento sea para otra cosa, para cocinar, prepararse un café y ver por la ventana, ver una buena película, pero no para leer, y eso no está mal.
Me costó mucho aprenderlo, porque pensaba que al hacer eso entonces mi etiqueta, puesta por mí misma valga decir, de amante de la lectura era falsa. Y no es falsa, nada más lejos de eso, sin embargo, sucede que tenemos que escucharnos, y nuestros momentos pueden no requerir de un libro para despejarnos, eso no hace que no nos guste leer.

3. Revisa tu horario
Ahora bien, ¿qué tal si se te da mejor leer en las noches que en las mañanas? Eso puede influir, por ejemplo, sé que leo mucho mejor a partir de las 4 de la tarde, por lo general es mi luz favorita del día para leer. No todas las personas funcionamos igual, por lo que el horario y la manera en la que ejecutamos nuestras tareas puede variar, lo importante es ponernos atención y reconocer cuándo estamos en el «mood» para tomar un libro y disfrutar de una historia.
4. ¿Qué lees?
Esta respuesta es vital para desbloquear, a veces no es leer, es el libro que estamos leyendo, y sí, aunque tampoco quisiera reconocer esto, hay libros que no he terminado de leer porque no quiero, la historia no es para mí, no me gustó, tantas cosas que pueden pasarnos al empezar un libro. No es un mal hábito no terminar un libro, al contrario, la idea de dejar un libro porque no me gusta su historia es ser muy sincera conmigo y decir: este no es un libro para mí, incluso cuando me pasa lo regalo a alguien a quien sí le gustaría esa clase de historia, y entonces empiezo otro.
Aquí es importante conocer muy bien nuestros gustos literarios, por ejemplo, sé que un libro con una historia de ficción vinculada a un hecho histórico real me va a capturar, o una buena historia de fantasía, pero no sé qué tanto una comedia romántica me llegaría a gustar, no digo que no me gusten, pero sé que tengo gustos e inclinaciones muy claras cuando pienso en comprarme un libro, pero nunca se sabe dónde una historia puede aparecer y atraparnos.
5. Todo a tu ritmo
Cuando encuentras un libro que te gusta y no quieres leer, ¡qué frustrante! Eso pasa, y no es raro, simplemente podemos tener ganas de no concentrarnos tanto tiempo, y está bien, el bloqueo puede pasar por ahí, tienes el libro en tus manos y no logras leer, bueno, una de las ideas que me han servido, es leer una página, ajá, una página.
Cuando termino esa página dejo el libro unos 5 minutos, si quiero seguir leyendo lo hago, sino, al día siguiente leo otra, y vuelvo a hacer la prueba de los 5 minutos, en algunas ocasiones he durado meses leyendo solo un cuento, así de fuerte puede ser un bloqueo, pero, el no obligarme es más fácil, cuando me doy cuenta ya no necesito esperar esos minutos, cuando me di cuenta ya estaba leyendo de corrido.
Para cerrar
Leer es una de las mejores oportunidades en la vida, amo leer, incluso amaría tener una librería y venderle libros a las personas, pero también sé, que la vida es muy veloz en nuestros días, ya casi no podemos frenar para nada, hasta los momentos más personales como leer un libro se vuelven una competencia o una obligación, pero podemos defender esos espacios, siempre con la claridad de que leer es la oportunidad que le damos a nuestra realidad de sentarse a reír, llorar o imaginar otros mundos que solo pueden estar en un libro.
¿Qué haces cuando tienes un bloqueo? Así compartimos ideas…
Pame









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