Me pasa muy amenudo, y supongo que a ustedes también, que algunos libros nos pasan por el frente muchísimas veces, pero como que no los compramos, al final regresamos a lo que siempre buscamos. Con la señora Julia Navarro y sus novelas me pasó, inclusive muchas veces entré dispuesta a comprarme una de sus novelas y terminaba llevándome otra cosa. Pero pasó lo que tenía que pasar y llegó a mis manos una de sus historias. El pasado cumpleaños que celebré, mis hermanos me regalaron Dispara que ya estoy muerto, y el asunto se puso rudo, porque jamás me imaginé la clase de historia que me iba a encontrar.
¿De qué trata?
Muy bien, voy a tratar de explicar esto sin hacer spoiler. Resulta y sucede, que es una señora historia entre dos familias, una familia israelí y una familia árabe, en la que literalmente más de veinte personajes van a desfilar delante de ustedes cuando lean el libro, y cada uno es un engrane de cada situación, debo decir que eso me sorprendió, porque aunque son tantos, todos aparecen y desaparecen cuando deben hacerlo.
El protagonista es Samuel Zucker, y es uno de los personajes más humanos que me he encontrado en la literatura, y eso es mucho decir, porque él pasó su vida defendiendo la neutralidad de pensamiento en cuanto a muchas cosas, hasta que la misma vida le demuestra que tarde o temprano todos debemos asumir una posición, y claro, esas posiciones en semejantes conflictos ideológicos pues como que a nadie se le antojan.

Mi opinión:
Había leído en algunos otros blogs, que se les hacía a ratos tedioso, y debo decir que en un breve momento me pasó lo mismo, pero es que cuando nos damos cuenta la clase de escenario mundial de esa época pues bien vale usar bastante la descripción para hablar más a fondo de la historia, y es que imagínense que vamos desde la Revolución Rusa de 1917 hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Si les daba pereza la historia, les prometo que si se leen el libro mínimo se les quita el enredo de fechas.
El final es un tanto inesperado, aunque sin embargo algo por dentro nos decía como que sí, pero a la vez nos decía que no, jajaja, hasta que nos damos cuenta que sí. Doña Julia Navarro de verdad que me sorprendió, y creo que valió la pena haber esperado hasta ahora para apreciar cómo escribe y las historias que crea. Ahora estoy empezando Dime quién soy, y creo que promete que mínimo no duermo en algunas semanas, sobretodo porque al parecer va para el cine, la historia, no doña Julia…(chiste de sábado escribiendo).









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