¿Por qué no debemos olvidar a los clásicos de la literatura?

Porque son la base de muchos de los libros que leemos hoy.

Creo que esta es una de las razones por las que hablo tanto de los libros que son considerados clásicos de la literatura, desde luego hablo mucho más de los occidentales, pero existen muchísimos libros en oriente que son impresionantes que deberían tener más repercusión por estos lados del mundo, recopilaciones como «Las Mil y Una Noches» o el poema épico de «La Leyenda de Gilgamesh» son escritos que deberían estar también en nuestra lista de libros por leer, y muchos otros más que seguro no conocemos.

Todos estos grandes autores que son considerados hoy como autores de relevancia mundial no pueden ser olvidados, ya que fueron ellos y ellas quienes establecieron por mucho los estilos, las formas, las rutas, los géneros; establecieron pautas que aún hoy la literatura actual sigue, por eso, si queremos aprender a apreciar la literatura nos será de mucha utilidad abrir estas historias y conocer a Alejandro Dumas, Tolstói, Julio Verne, Cervantes, a las hermanas Brontë  y esa manera tan peculiar de contar historias oscuras y densas con personas tan profundos que dan un poco de miedo.

Y que no se vea esto como una idea eurocentrista de la literatura, sino todo lo contrario, resulta que aún estos autores se quejaban de su propia realidad, mujeres que tenían que usar seudónimos de hombres para poder escribir, o un Charles Dickens que alzaba la voz en nombre de todos esos niños y niñas que eran esclavizados en grandes fábricas, muriendo jóvenes porque las horas de trabajo eran agobiantes y hasta eran encadenados a sus puestos de labor, o a un Victor Hugo alzando la voz por la opresión del gobierno en «Los Miserables», o Jane Austen con su sarcástica manera de recriminar la limitante vida de una mujer en su época, que constaba solo de poder casarse o convertirse en carga para su familia, o tal vez Mary Shelly, creando a un monstruo para poder expresar entre muchas cosas cómo el ser humano se equivoca en su arrogancia, y así muchísimas obras más.

Las maneras, formas y líneas que tienen los libros actuales sin duda han seguido los pasos de estos grandes clásicos que al final, son los que sembraron en los autores de nuestra época la pasión y el compromiso por escribir.

Estos hombres y mujeres eran tan detallados en sus obras, que deberíamos siempre que vamos a crear una obra literaria recordar que, si bien cada persona tendrá su estilo y habrá creado una historia original en su mente, la calidad y el esfuerzo impresos en esa tarea debe pensarse en respeto a esos personajes que se están creando, y también, en las personas que se convertirán en lectores de la historia.

Porque fueron la manera de muchos hombres y mujeres para alzar la voz.

Cuando leemos «El Patito Feo» nos entra este sentimiento de injusticia, pensamos en el pobre patito y cómo pasó por ciertas dificultades hasta que se dio cuenta que era un cisne, ahora, ¿qué sucede si pensamos que ese cuento es una representación de la historia de la niñez de Hans Christian Andersen? Este cuentista supo lo que fue recibir por parte de la sociedad en la que vivió el desprecio que imprime siempre la pobreza en un mundo lleno de clases, de los importantes y los que no solo son.

O cuando pensamos en Edmundo Dantés, el famoso Conde de Montecristo, siendo injustamente encarcelado en una época en la que corrían rumores de la rebelión, y cómo en medio de las crisis de las grandes esferas, los pobres y sencillos que salen adelante con un trabajo digno se pueden ver envueltos en conspiraciones e injusticias, ¿te suena? También, podemos señalar a «Mujercitas» y cómo el personaje de Joe es disruptivo ante la necesidad de dejar que una mujer se abra paso en la literatura.

No son solo historias genialmente creadas, sino que, nos ayudan a conocer cuál era la realidad del mundo, de esa sociedad, de esos hombres y mujeres que sabían que la literatura no era solo para ganarse la vida, sino que a través de ella podían señalar lo injusto, lo que debía cambiar, a través de sus historias podían decirle al rey de su época o a su gobierno: ¡No estoy de acuerdo!

Entonces…

Conservar la lectura de los clásicos, impulsarla, puede ayudarnos a no perder el rumbo en una sociedad que parece dejar de leer cada vez más. Las historias de los clásicos de la literatura nos recuerdan que hubo hombres y mujeres que dieron su vida por causas muy valiosas, que hubo guerras absurdas, que la sociedad parece haber cambiado pero no, seguimos siendo testigos de injusticias, personas que tienen en su poder el beneficio de otros pero que no lo usan como deberían, seguimos viendo guerras, seguimos viendo hambre, seguimos viendo violencia, por eso que es que creo que, recordar estas historias nos abre los ojos para entender que aún no hemos aprendido la lección, tenemos mucho por mejorar.

Pame.

Una respuesta a “¿Por qué no debemos olvidar a los clásicos de la literatura?”

  1. Avatar de Cuento de Navidad: presente desde 1843. – LA FOTO DEL LIBRO

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