Pies cortados y un padre completamente irresponsable, ¿este es el cuento de la Cenicienta? Bueno, el de los hermanos Grimm sí.
Aunque este cuento tiene un origen registrado en el antiguo Egipto, aunque pueda parecer increíble, la versión de estos hermanos también se abrió paso en la historia de la literatura.
Por cierto, si querés conocer más acerca de esta versión, podés leer la entrada que dejé aquí en el blog: dale click
¿Por qué un cuento así?
Sabés, una de las realidades de los cuentos que más me gusta es que, justamente por ser cuentos, no son infantiles.
De hecho, tienen un origen muy directo en el folclore y las costumbres de los pueblos. Refranes, creencias y mitos han salido de lo que la gente empezó a contarse entre sí, todo desde la tradición oral. Entonces pasó lo que el ser humano siempre ha hecho: recordó su pasado y lo transformó.
A diferencia de Hans Christian Andersen, que directamente creaba historias con un tono más de autor e infantil, los hermanos Grimm hicieron un trabajo de campo. Ellos recopilaron el saber de los pueblos de siglos anteriores al suyo. Y claro, imaginate todo el contenido crudo, oscuro y fantasioso que las comunidades de los bosques o las montañas pudieron gestar durante generaciones.

Este par de hermanos, cuyo trabajo admiro muchísimo, se convirtieron en guardianes de las historias más extrañas que podamos escuchar, y es que cada una tiene un componente de enseñanza o moraleja muy fuerte, y es ahí, desde mi parecer donde se encuentra una de las diferencias más fuertes de las versiones que luego se fueron abriendo paso de sus cuentos.
Hablemos de la Cenicienta y lo que dice el cuento de los Grimm
Hemos visto durante años la historia de la Cenicienta llevada a millones de personas a través de un sin fin de formatos y adaptaciones, pero, ¿por qué alejar la historia del original? Bueno, porque quizá no habría tenido la acogida entre los niños que tuvo la historia de Disney, y desde luego, muy probablemente los padres no habrían permitido que sus hijos vieran a una muchacha mutilarse un pie para que le entrara una zapatilla.
Disney ha sido uno de los gigantes de la producción de cuentos más grandes de la historia, y sin duda, su versión de Cenicienta aún sigue vigente entre el público. Y es que, colocar a sus padres como buenos padres, es un golazo, sin embargo, en el original, la única que amaba a su hija era su madre, quien al igual que en el cuento que conocemos habría muerto.

El papá se decantó por su nueva esposa e hijas, y permitió no solo que su propia hija pasara hambre y frío, sino que él mismo fue partícipe de convertirla en la sirvienta de su casa. De hecho, al leerlo, lo único que pensás es (como dirían en México): ¡Viejo canijo!
Total, que uno de los grandes aciertos de la versión de los Grimm —y de lo que rescataron en sus investigaciones— es que no hay hada madrina. Porque, a ver, seamos honestos: eso de «te dejo ir al baile pero tenés que volver a las 12:00 mn» es una tomada de pelo. Si la madrina estuvo viendo todo el maltrato que sufría la piba, ¿por qué no llegó antes a ayudarla de verdad? (Perdón, es mi análisis, sé que a nadie le va a importar pero necesitaba sacar este enojo).
En el cuento de los Grimm, la magia es otra cosa: es una mezcla entre aves y un árbol plantado en la tumba de su madre lo que ayuda a la joven. Luego viene el baile y lo que ya conocemos… solo que en la versión original son tres noches de fiesta, la zapatilla de oro y todo eso.
¡PERO! Acá viene el descontrol
¿Sabías que las hermanastras se cortan partes del pie para que la zapatilla les calce? ¡Jamás te lo mostraron así! Y mirá, no te voy a contar lo que les pasa a ellas al final de la historia para que vayás de una vez a buscar el texto original… aunque bueno, ya te hice spoiler de casi todo. Perdón por ser así.
Los cuentos de los Grimm
Más allá del impacto de estos detalles, los cuentos de los Grimm siempre han logrado encerrar ese misterio y cierto porcentaje de sabiduría que anuncia que deberíamos ser un poco más humanos entre nosotros, porque al final, lo queramos ver o no, somos iguales.
Estos genios son uno de los íconos alemanes de todos los tiempos. A pesar de sus difíciles inicios, supieron abrirse paso en la historia de la literatura, cumpliendo la colosal pero noble labor de dejarnos historias para nunca olvidar.

Para cerrar
No demerités leer cuentos; te aseguro que pueden sorprenderte en lo más profundo de tu imaginación y enseñarte mucho más de lo que creés.
¿Te gustaría que buscara más cuentos originales y hablemos de ellos? Decime.
Un abrazo,
Pame








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